Directorio Industrial
Christian Manz
V. Christian Manz es un periodista multicultural especializado en vehículos ecológicos, la historia del automóvil y vehiculo industrial, reportajes de automóviles fuera de serie y de viajes. Cuenta con un servicio de prensa para empresas y un gran archivo fotográfico/documental del automóvil y del vehículo industrial. La conducción eficiente, propuesto por la Unión Europea desde hace algún tiempo, lentamente encuentra sus adeptos en España, país por excelencia de no querer obedecer a estas propuestas por considerar sus conductores que son excelentes. Nada más lejos de la verdad: está comprobado que la mayoría de los conductores aún tienen costumbres que proceden de los automóviles de antaño, costumbres que se han transmitido de padre a hijo. Las nuevas tecnologías implantadas en la mayoría de los automóviles modernos exigen un cambio de manejo que ya no tiene nada que ver con cómo se conducía antes. Grandes entidades como el Race (y el Racc), más Mapfre y otras aseguradoras, como la Ocu adviertan de los cambios necesarios y dan las pautas y explicaciones adecuadas para aprender los nuevos conceptos. Debido a que la electrónica en nuestros automóviles regula el arranque, ya no hacer falta arrancar el automóvil con el acelerador pisado. En el coche con gasolina se puede iniciar la marcha inmediatamente, en un automóvil diesel hay que esperar algunos segundos. Las modernas cajas de cambios permiten ahorrar mucho combustible, pero hay que entender su funcionamiento. La primera marcha simplemente sirve para poner en marcha el vehículo, y de inmediato se tiene que cambiar a la segunda (Mapfre dice después de dos segundos o seis metros recorridos aprox.). Nuestras cajas de cambios también permiten circular constantemente en relaciones bajas, de hasta 2.000 rpm en motores de gasolina y 1.500 rpm en los diesel, lo que significa que ya a velocidades muy bajas podemos cambiar a la quinta (o sexta marcha). Las cajas automáticas lo demuestran: según un estudio de la marca ZF las cajas automáticas ayudan a consumir menos combustible que las manuales, simplemente porque la tecnología ha entendido antes esta nueva tecnología que el ser humano, que aún retrasa el cambio de marcha más de la cuenta. Tampoco de debe acelerar en las paradas con el motor en punto muerte – costumbre muy arraigado entre los jóvenes de antaño que se los han transmitido a los jóvenes de hoy – y tampoco ningún automóvil tiene que estar puesto en marcha si no se conduce,- para que el motor se caliente u otras razones tan anticuadas. No se cambian las marchas en las desaceleraciones Otra falta típica es el cambio a marchas inferiores en la desaceleración, o sea, frenar con el motor, una costumbre muy conocida durante muchos años, para reducir el calentamiento y consumo de las pastillas de freno. Los que tienen un ordenador a bordo que calcula el consumo en cada momento pueden percibir claramente que dejando de pisar el pedal y desacelerar por la propia resistencia del automóvil, no se consume nada; en cambio, si cambiamos a una velocidad inferior suben las revoluciones y el coche consume. Con una conducción manteniendo buena distancia de seguridad y prever las frenadas no sólo se disminuyen los accidentes, sino también se reducen los consumos y por lo tanto la contaminación atmosférica. Previsión y anticipación son las claves. También se recomienda a todos los que tienen ordenador a bordo que controlan la autonomía que les queda, y como baja en los trayectos muy cortos. Los automóviles actuales – en diferencia a los coches eléctricos -, no están preparados para cortos trayectos, no se calientan los motores, ni el aceite, ni el catalizador; en los trayectos muy cortos (como por ejemplo para buscar el periódico o los cigarrillos) el automóvil es un gran consumidor y contamina mucho, además, la autonomía baja de forma alarmante. La Ocu advierte que tenemos que hacer todos los esfuerzos posibles para cumplir con el compromiso de Kioto, que de hecho tampoco es suficiente para frenar el temido calentamiento de la tierra. La temperatura ya ha subido 0,7 grados, y cuando alcanza una subida total de 2 grado, empiezan las grandes catástrofes como el deshielo de los glaciares, la subida del nivel del mar, etc. La Ocu también deja claro que hay demasiados coches circulando (con demasiados extras que consumen aún más combustible) y además muchos de ellos de pesos y tamaños desproporcionados a las necesidades reales. De momento, y con la constante subida de los precios de los carburantes hay dos cosas primeras que hacer: adaptar la conducción, o sea aprender a consumir lo menos posible, y adaptar el tamaño del vehículo a las necesidades imperantes de cada familia.
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